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La Fundación Horizonte XXII hace posible el arranque de h2i

La Fundación Horizonte XII ha llegado a un acuerdo con h2i para ser el patrocindador principal de la escuela.
El objeto principal de la Fundación es promover el desarrollo y la innovación en Castilla La Mancha y ese es el marco de colaboración que nos hemos marcado desde h2i.

Algunos de los proyectos en los que trabajarán los alumnos van a estar orientados al desarrollo de tecnología y servicios en entornos rurales, uno de los campos que desde la escuela queríamos tocar.
Siempre hemos defendido que el tipo de innovación que queremos promover está muy enraizada en las necesidades sociales y este acuerdo nos permite profundizar en ese aspecto.

Desde este espacio queremos agradecer a la Fundación Horizonte XXII su confianza y su visión. Esperemos devolverles tanto como ellos nos van a aportar.

Muchas gracias!

Conclusiones del encuentro en Dublín

Aunque ya hace dos semanas que volví de Dublín con la mochila cargada de ideas y de cosas que comentar, hasta hoy no he podido sentarme a ordenar un poco las ideas.

La sensación general fue muy positiva. Nos reunimos personas de diferentes países con una preocupación común; incorporar la creativdad a la vida cotidiana como forma de mejorar la calidad de vida de una sociedad.
Tal y como se intuía, el formato funcionó muy bien. Es muy cansado porque no hay forma de desconectar, tienes que estar constamente atento y trabajando, así que al cabo de 8 horas estás realmente destrozado, pero con la sensación de haber aprendido y aportado mucho.

El proyecto que más me gustó fue Designing Dublin por los puntos en común que tienen con h2i y por su forma de lanzarse a la piscina a pesar de no tener todo bien atado. Como no terminaban de encontrar la financiación para crear una escuela en torno al “Design Thinking”, decidieron pedirle un proyecto al Ayuntamiento de Dublín y ofrecer formación gratuita a aquellas personas que se involucrasen en el mismo. Hubo 9 personas que dejaron su trabajo para unirse al proyecto a cambio de la formación, completaron el equipo con un grupo de estudiantes de KaosPilots y se lanzaron a ello.
A mediados de noviembre darán a conocer el resultado de su trabajo y ya tienen asignado el segundo proyecto para el 2010.

El último día se preparó un decálogo para el gobierno irlandés donde hicimos una serie de recomendaciones sobre acciones a tomar para dar más protagonismo a la creatividad. Aunque algunas eran demasiado locales, hago aquí un resumen del espíritu de las mismas:

1. Incorporar la enseñanza de la creatividad (métodos, habilidades y herramientas) como parte de los programas de reciclado del profesorado de primaria.

2. Aumentar la presencia de la creatividad en las escuelas mediante proyectos como Imaginate 2009 realizado por Damini Kumar.

3. Dotar de herramientas y habilidades creativas a los colectivos de parados.

4. Censar y articular las diferentes actividades que se están llevando a cabo en el país relacionadas con la promoción del pensamiento creativo e innovador.

5. Crear un Centro de Excelencia que sirva como espacio de coordinación de todas estas iniciativas, para aprovechar el trabajo realizado y crear sinergia entre ellas.

6. Crear un Task Force dentro del Ministerio responsable de la Innovación para poder dotar a ese centro, y a la red de inciativas ya existentes, de unas directrices y líneas de trabajo claras.

7. Utilizar los medios de comunicación públicos para difundir la comprensión de la importancia de la creatividad a través de programas destinados a públicos infantiles y jóvenes.

8. Incentivar a los medios de comunicación privados para colaborar en la creación y difusión de un debate nacional en torno a la necesidad de la innovación y la creatividad como elemento fundamental para construir un futuro viable para el país.

9. Abrir espacios de construcción colectiva de una visión de futuro como podría ser un “Museo del Futuro” al estilo del Te PaPa de Nueva Zelanda.

10. Crear la figura deEmbajadores / Campeones de la Creatividad y la Innovación con el papel de modelos y promotores, que expresan un espíritu de creatividad en sus propias vidas, y como pioneros que abren brecha con sus nuevas ideas, productos y servicios.

h2i en el Irish Times

El Irish Times se ha hecho eco del trabajo que hemos desarrollado este fin de semana en Dublín.
Ha sido muy intenso y duro por lo que espero que también recojan las 10 recomendaciones para mejorar el conocimiento y la aplicación de la creatividad y la innovación en Irlanda con las que cerramos los 3 días de trabajo.

El formato es excelente para sentir que uno ha estado trabajando y no sólo escuchando ponencias una tras otra. Es realmente cansado, pero da buenos frutos. Espero que el año que viene podamos repetirlo y que lo exportemos a otros países.

Multi-Talent Creativity Rising en Dublín

Este fin de semana hemos sido invitados a presentar nuestro proyecto en el Multi-Talent Creativity Rising en Dublín. Profesionales con una gran trayectoria en el campo de la creatividad en Europa escucharán nuestra exposición para posteriormente trabajar con nosotros en aspectos a mejorar del proyecto.

Es una oportunidad única tanto por la gente que asistirá como por el formato que han planteado. No me suelo prodigar en este tipo de eventos porque es raro sacarles algún provecho, sin embargo, pasar un fin de semana con un grupo de 20 expertos, evaluando proyectos que se están llevando a cabo en toda Europa parece una oportunidad que no hay que dejar pasar.

Ya iré contanto las impresiones y enseñanzas del evento.

La innovación y lo nuevo

Últimamente hay algo que repito mucho a los alumnos de los talleres o de los cursos de innovación que impartimos; “no me gustan los debates de salón”.
Normalmente lo digo cuando empezamos a hablar sobre qué es la innovación, si la disruptiva, la incremental… Disponemos de 15 o 20 horas para trabajar sobre muchos conceptos, por lo que prefiero no perder el tiempo en esas discusiones. Simplemente, no me parecen relevantes. La innovación se hace, no se discute.
Sin embargo, cuando leo y estudio, sí que me permito estos devaneos teóricos que, la verdad, nunca me llevan a ninguna conclusión cierta, aunque sí me permiten explorar rincones y perspectivas que la pura práctica no me permite ver.

La reflexión más recurrente es sobre la definición misma de la innovación. Este viernes ponía un ejemplo de algo que hemos hecho en dnx y alguien me decía que eso no era innovar, que era simplemente arreglar un problema. Esto me ha llevado a pensar en la innovación y lo nuevo. Hay quien defiende que sólo existe innovación cuando esta es disruptiva, cuando se crea algo realmente nuevo que abre una nueva categoría o crea nuevos comportamientos en la sociedad.
Desde una perspectiva teórica esto es impecable, sin embargo cuando intentas trasladarlo a la práctica entras en conflicto con la definición de nuevo. ¿Qué es nuevo? ¿Tiene que ser todo completamente nuevo o sirven tecnologías y conceptos existentes aplicados a nuevas tareas? ¿Tiene que ser inédito en el mundo, en un país, en un sector o en una empresa? ¿Vale con que una sola parte sea nueva o tiene que ser nuevo todo lo que se cree? ¿Una empresa que lance productos completamente nuevos pero sin éxito comercial es innovadora o no lo es? ¿Existe la mala innovación, es decir la que fracasa, o sólo lo es aquella que es aceptada por sus destinatarios?

Me resulta muy difícil responder a estas preguntas sin tener que descartar grandes avances considerados socialmente como innovaciones.

Hace un par de años en una clase de creatividad que nos impartía David de Prado (sr) nos preguntábamos si la creatividad hay que juzgarla por el resultado (es decir, desde la subjetividad del espectador, de si algo es o no creativo para el que lo observa) o por la actitud a la hora de crear (es decir, por la subjetividad del creador, de si la intención era hacer algo nuevo y diferente). Yo defiendo esta segunda postura y la extrapolo al campo de la innovación, para mi la innovación existe siempre que hay una actitud de hacer algo diferente. Para que exista realmente es necesario que haya algún tipo de oputput, pero yo consideraré innovador algo que se haya hecho con la intención de ser diferente.
Sé que es una visión con muchas carencias y que plantea grandes interrogantes, pero hoy por hoy es la que más tranquilo me deja cuando termino de darle vueltas a estas cosas. Ya veremos mañana.

Ordenando la creación el 11S

El pasado viernes 11 de septiembre tuvimos finalmente el primer taller de innovación realizado con personas interesadas en ser alumnos del curso piloto de la escuela.
Estuvimos todo el viernes trabajando juntos, aprendiendo unos de otros y buscando ideas para poner en marcha el curso.
Como es natural acabamos con unas cervecillas postveraniegas en el centro de Madrid.

Hubo una sensación general de descubrimiento de un cierto orden en el caos creativo. La mayoría eran diseñadores que pasan el día creando, buscando inspiración y plasmando lo que ven dentro de sus cabezas. La mayoría ha tenido formación en lo referente a cómo expresar formalmente lo que piensan y sienten, pero casi ninguno había experimentado el uso de técnicas y herramientas para inspirarse y buscar ideas. Creo que eso fue lo que más interesó al grupo, ver y experimentar como con pequeños aprendizajes uno puede multiplicar su potencial creativo.

Por qué me dedico a esto

La primera vez que alguien me sugirió que diese un giro en mi carrera hacia la innovación, me resultó chocante. La innovación siempre me había parecido un concepto vacío, algo que se sólo podía encarnarse en cosas concretas como los productos tecnológicos en los que yo trabajaba, ¿cómo se podía ser más innovador que habiéndose hundido con la burbuja puntocom?

A medida que fui estudiando, investigando y practicando me di cuenta de por que la innovación parece vacía; porque no existe.
Quiero decir que no existe como disciplina, es un objetivo al servicio del cual se ponen herramientas y conocimientos de muchos otros campos, pero nos equivocamos al intentar representarla como un campo de conocimiento propio. Tiene tanta importancia porque le da un sentido y una dirección a saberes, métodos y herramientas que, aún creadas para otros fines, adquieren una nueva dimensión cuando se ponen juntas al servicio de la creación de nuevas ideas.

Por eso también elegí como bandera una innovación guiada por las humanidades, porque, pudiéndose crear tantas cosas, prefiero poner mi energía al servicio de ideas que sirvan para que las personas desarrollen su potencial.

Gestión de la Innovación

Este sábado comenzamos a impartir un módulo de innovación en uno de los Executive MBA de la EOI. Durante la clase surgió una duda que nos llevó a reflexionar sobre la gestión de la innovación. Uno de los alumnos planteaba que los procesos de creación en equipo son necesarios, pero que estos sólo se podrán aplicar cuando la empresa haya decidido apostar por la innovación y que, por tanto, el primer paso es saber cómo le presentamos a la dirección un plan sólido para implantarla en la compañía.

La reflexión nos llevó por diferentes caminos y finalmente acabamos en el inevitable discurso de los modelos top-down o botton-up. Es decir, si la innovación debe ser desde la dirección hacia el resto de la compañía o si, por el contrario, debe ser desde la base de la empresa a la dirección. Como todo debate de etiquetas, es excesivamente simplista para poder aportar una solución útil, la vida de las organizaciones es mucho más compleja de lo que la metáfora “arriba y abajo” representa, sin embargo, y para no eludir totalmente la discusión, me aventuré con una explicación basada en mi propia experiencia.

Para que un sistema de innovación tenga éxito debe aplicarse un modelo top-down para crear la estructura, es decir, para marcar las reglas del juego y un modelo bottom-up para marcar los contenidos y las ideas.
Esto es, la dirección se compromete a permitir que la innovación surja (dejando tiempo a los equipos, poniendo en marcha los mecanismos necesarios para que las ideas válidas vayan adelante, dotando de presupuesto a los programas necesarios…en definitiva, creando el espacio) y el resto de la compañía se compromete a aportar y a dar forma a ideas surgidas de su conocimiento experto o de su cercania con los clientes.

Desde mi punto de vista, la dirección no debería fijar los contenidos, los QUÉs de la innovación, sino que estos deberían surgir de las motivaciones personales de los miembros de la organización. La selección debe hacerse a posteriori, decidiendo qué ideas financiar y poner en práctica.

Otro aspecto importante en una estrategia bottom-up es que los sistemas de participación deben ir mucho más allá de los simples foros de ideas, se debe fomentar la creación de pequeños equipos de trabajo interno que se autogestionen y que vayan dando forma a las ideas hasta el punto de madurez que se requiera.

Todo esto conlleva, inevitablemente, un cierto nivel de caos en las organizaciones, pero es un precio que hay que estar dispuesto a pagar si realmente queremos pasar de una estructura de gestión de la eficiencia a una de gestión de la innovación.

Estas serían, con trazos muy gruesos, las bases con las que yo implementaría un sistema de innovación en mi empresa.

Invitaciones para el Taller del 11 de septiembre

Finalmente hemos decidido organizar un taller con las personas que se han interesado por formar parte del curso piloto. El objetivo es pensar juntos cómo debería ser ese curso y qué mejoras se pueden incoporar al proyecto de la escuela.

Como siempre que hacemos este tipo de talleres, nos gusta tener un gran número de puntos de vista, por lo que hemos decidido complementar el grupo de asistentes al taller con aquellas personas a las que les interese el proyecto, aunque no tengan intención de formar parte de él.

En el taller tendrá una primera parte de formación en técnicas y metodologías de creación en equipo que luego usaremos para buscar las mejores ideas para la escuela.

Si te apetece participar, dínoslo.

Piragüas y portaviones

El lunes me acerqué a escuchar a Eduardo Manchón a una charla que tenía que dar en La Granja. No sólo por escucharle, sino sobre todo para hacerle de chófer y poder hablar un rato con él de cómo está viviendo su experiencia en Google.

Cuando acabó su exposición alguien del público le preguntó si se innovaba mejor en una piragüa o en un portaaviones, haciendo referencia a su aventura como emprendedor en Panoramio y a su actual trabajo en Google tras la adquisición.
Eduardo se quedó un momento pensando y dijo la palabra mágica…”depende”. La respuesta se extendió un poco y se regodeó en la metáfora pero lo que yo entendí es que no depende tanto del tamaño como de la actitud.
Lo que está claro es que desde uno y otro sitio el enfoque es diferente y el esfuerzo y la energía se dedican a cosas completamente distintas. Pero eso no implica que en organizaciones grandes no se pueda innovar.

Cuando hacemos formación para grandes compañías nos encuentramos con la sensación constante de que las grandes estructuras corporativas matan la innovación y que no hay nada que hacer al respecto. Una actitud un tanto derrotista que esconde en cierto modo el miedo al cambio individual. Para que algo cambie, algo tiene que cambiar. Esta perogrullada se pierde de vista constantemente, la gente espera que se produzcan cambios sin que nada cambie. Particularmente sin que ellos tengan que cambiar nada.

La gran diferencia entre la piragüa y el portaviones es que en la primera uno asume completamente su responsabilidad individual mientras que en un portaviones es relativamente sencillo pensar que no soy yo sino el sistema.