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Gestión de la Innovación

Este sábado comenzamos a impartir un módulo de innovación en uno de los Executive MBA de la EOI. Durante la clase surgió una duda que nos llevó a reflexionar sobre la gestión de la innovación. Uno de los alumnos planteaba que los procesos de creación en equipo son necesarios, pero que estos sólo se podrán aplicar cuando la empresa haya decidido apostar por la innovación y que, por tanto, el primer paso es saber cómo le presentamos a la dirección un plan sólido para implantarla en la compañía.

La reflexión nos llevó por diferentes caminos y finalmente acabamos en el inevitable discurso de los modelos top-down o botton-up. Es decir, si la innovación debe ser desde la dirección hacia el resto de la compañía o si, por el contrario, debe ser desde la base de la empresa a la dirección. Como todo debate de etiquetas, es excesivamente simplista para poder aportar una solución útil, la vida de las organizaciones es mucho más compleja de lo que la metáfora “arriba y abajo” representa, sin embargo, y para no eludir totalmente la discusión, me aventuré con una explicación basada en mi propia experiencia.

Para que un sistema de innovación tenga éxito debe aplicarse un modelo top-down para crear la estructura, es decir, para marcar las reglas del juego y un modelo bottom-up para marcar los contenidos y las ideas.
Esto es, la dirección se compromete a permitir que la innovación surja (dejando tiempo a los equipos, poniendo en marcha los mecanismos necesarios para que las ideas válidas vayan adelante, dotando de presupuesto a los programas necesarios…en definitiva, creando el espacio) y el resto de la compañía se compromete a aportar y a dar forma a ideas surgidas de su conocimiento experto o de su cercania con los clientes.

Desde mi punto de vista, la dirección no debería fijar los contenidos, los QUÉs de la innovación, sino que estos deberían surgir de las motivaciones personales de los miembros de la organización. La selección debe hacerse a posteriori, decidiendo qué ideas financiar y poner en práctica.

Otro aspecto importante en una estrategia bottom-up es que los sistemas de participación deben ir mucho más allá de los simples foros de ideas, se debe fomentar la creación de pequeños equipos de trabajo interno que se autogestionen y que vayan dando forma a las ideas hasta el punto de madurez que se requiera.

Todo esto conlleva, inevitablemente, un cierto nivel de caos en las organizaciones, pero es un precio que hay que estar dispuesto a pagar si realmente queremos pasar de una estructura de gestión de la eficiencia a una de gestión de la innovación.

Estas serían, con trazos muy gruesos, las bases con las que yo implementaría un sistema de innovación en mi empresa.

One Response to “Gestión de la Innovación”

  1. eduardo says:

    Estoy de acuerdo con lo que dices, pero añadiría algo más: el compromiso de la Dirección de la Compañía no debe ser sólo verbal, “somos innovadores”, necesita ir acompañado de recursos. Presupuestarios y de Talento.

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