Empecé a leer este post de Bruce Nussbaum Apple’s Big Success–It’s All About Sociology, Not Technology. Does Google Get That? con ciertas expectativas, pero al final me quedé con el sabor agridulce de siempre. Es un sí pero no.
Es cierto que habla de la importancia de las humanidades en los procesos de innovación, pero lo hace desde una perspectiva poco novedosa. La mayoría de las reflexiones que incluyen ciencias como la sociología o la antropología en la innovación las ven más como conjuntos de técnicas y métodos que como formas de explicar una realidad.
Se piensa en ellas como objetos que se usan para medir, para tomar la temperatura del paciente, para reunir un conjunto de datos (algunos incluso creen que objetivos) y después retirarse a deliberar sobre la mejor forma de ayudar al enfermo.
Cuando en realidad deberían servir para entender mejor cosas como (por seguir con la metáfora) ¿qué papel juegan médico y paciente en la cura del enfermo?, ¿qué es un hospital?, ¿cómo se relacionan los pacientes, médicos y familiares…?
El año pasado durante el curso de “Categorías de Análisis”, que coordinó Paco Cruces para dnx, y especialmente en una de las sesiones que impartió Ángel Díaz de Rada sobre Pierre Bourdieu, abrimos un debate muy interesante sobre este tema.
¿Por qué los creadores o innovadores se situan en un plano ajeno al de los grupos sociales a los que dirigen sus ideas?
Esta concepción semireligiosa, en la que un creador introduce sus artefactos en un mundo al que es ajeno, es la que debe modificar un enfoque de la innovación centrado en lo humano.
Para muchos basta con que se haya pasado de un modelo en el que los productores de innovación no contaban con los destinatarios de sus ideas, a uno en el que estos se preocupan por observarles, preguntarles y entenderles mejor.
Sin embargo aún falta un paso por dar, el que nos lleve a un modelo en el que se entienda que la innovación no se implanta sino que se hace emerger. En el que no existen dos campos de juego, el proactivo de los creadores y el reactivo de los adoptadores, sino uno sólo en el que hay diferentes roles.
¿Por qué es importante la no distinción entre campos de juego? Porque sólo así podremos analizar el campo de la innovacion como un todo y comprender que nuestro rol, cuando adoptamos el papel de impulsores de ideas, influye en la dinámica de un entorno del que formamos parte. No somos científicos que introducimos variables en un ambiente controlado, que posteriormente medidos y corregimos. Somos actores inmersos en un proceso que modificamos y en el que somos modificados constantemente.
